lunes, 10 de agosto de 2020

Maestro a control remoto

Revisando el cajón de chunches viejos en casa de mi madre me encontré con unas cartas que nunca llegaron a su destino. Líneas que escribí cuando era un niño pequeño y que tenían la misión de entablar comunicación con el tío Gamboín, un presentador de programas infantiles en un canal de televisión público. Me emocionaba la idea de formar parte del club de amigos de XHGC. Quería que este personaje diera cuenta de mi existencia. Mis padres decidieron que estas cartas tenían más valor en un rincón oscuro y polvoriento de la casa, que en la oficina postal. Estas hojas de papel con unas cuantas letras me recuerdan un tiempo en el que quería una mirada de vuelta por parte de la televisión.

Esos recuerdos pertenecen a un tiempo viejo que viene de regreso con gran fuerza y hambre de comerse aquello que no se encuentra bien cimentado. Anuncia el desmoronamiento de una educación precaria que se sostenía con el esfuerzo de un ejército de docentes.

Está por alcanzarnos un tiempo tsunami que le ha costado al gobierno 450 millones de pesos aproximadamente. Unos cuantos pesos que van a asegurar una programación llena de contenidos pedagógicos. El gato GC, amigo del tío de todos los niños, no viene de vuelta con este tiempo, pero no importa, ya nos anunció Esteban Moctezuma que la elección de los maestros que estarán frente a las cámaras no fue tomada a la ligera. Mencionó que: “Se hizo un estudio sobre quienes eran las maestras y los maestros más prestigiados, más reconocidos en la Ciudad de México porque se tienen que trasladar todos los días a grabar. Y de ahí es donde salieron las maestras y los maestros que van a apoyarnos en Aprende en casa 2 para el regreso a clases” Me llena de curiosidad saber más acerca de este estudio, cuál fue su metodología, los criterios de selección de la muestra de docentes que participaron y los criterios de evaluación. Seguramente fue un trabajo de investigación serio y riguroso; lástima que no lo encontré en la red.

Un puñado de profesores se va a encargar de llevar conocimiento, valores y herramientas a la mayoría de los niños que habitan el territorio nacional. ¿Dónde queda la atención a la pluralidad? ¿Cómo pensar en adecuaciones curriculares? ¿Qué significa inclusión y equidad en este proyecto? Unos cuantos personajes de la televisión tendrán la responsabilidad de formar a los niños mexicanos. Es una apuesta muy grande la que tiene entre manos el gobierno. Si este experimento forzado y maltrecho tiene éxito, podremos reducir el presupuesto a la educación significativamente. Unos cuantos robotines podrán administrar la educación a distancia en todos los rincones del país.

Se avecina una generación de niños que buscarán una mirada de vuelta en la televisión. Niños carentes de alteridad que les rete a aprender nuevas cosas, estudiantes que tendrán preguntas, inquietudes y comentarios que nunca llegarán a su destino.

Publicado en periódico IMPAR 10 de agosto 2020. 
México.

viernes, 7 de agosto de 2020

¿Educación a distancia o clases que distan de ser educación?

Desde el 23 de marzo los salones se vaciaron. Las autoridades educativas en un intento por impartir y garantizar la educación en el país, instauraron acciones que en alguna medida, aseguraron la educación en algunos sectores del territorio.

La pandemia no acabó con el fin del ciclo escolar, los muertos siguen aumentando, la angustia sigue creciendo y las desigualdades continúan machacando. Se avecina el regreso a clases y está claro que los salones seguirán vacíos. Las clases darán comienzo a distancia, las estrategias que se ponen sobre la mesa no son muy distintas a las que se utilizaron para terminar el periodo anterior.

Ya desde el 8 de abril, en las 10 sugerencias para la educación durante la emergencia por COVID 19 que publicó Mejoredu, se pusieron en perspectiva las apuestas que se estaban haciendo en la llamada educación a distancia. Según el INEGI 2019, solo el 43% de los hogares en México cuentan con computadora. En el mejor de los casos, el 57% de los hogares en México tendrá acceso a una educación en línea. Casi la mitad de la población en nuestro país tendrá que arreglárselas con los programas televisivos y radiofónicos. Mejoredu hacía un llamado a dar atención a aquellas poblaciones que no cuentan con tecnologías de la información y la comunicación, o a servicios de telecomunicación o radiodifusión. Invitaba a garantizar el acceso a materiales educativos físicos en el hogar.

De todos los panoramas que se ofrecen a la distancia, solo la educación en línea cuenta con la posibilidad de una comunicación bidireccional, un intercambio de información. Parece que esta característica es más una suerte que una búsqueda.

La distancia de los cuerpos supone un regreso al origen de infancia, in-fans, los incapaces de hablar. Tal vez, la propuesta sea vomitarles información para comprobar la existencia de una educación, una educación en silencio. Estas nuevas formas de hacer clases, nos acercan más a un ámbito informativo, disponen escaparates a los que uno puede o no acceder dependiendo de la casta.

Hay un discurso que flota en el ambiente con el slogan: la revalorización del docente. ¿Dónde queda el docente en estas nuevas prácticas de hacer educación a distancia? ¿Se estará convirtiendo en evaluador compasivo y colector de tareas?

El docente, tan importante figura encargada de hacer encuentros, posibilitar el diálogo y la construcción colectiva, se desvanece en las estrategias de nuestra Secretaría de Educación.

¿A qué intereses responde que no se detengan los ciclos escolares? ¿Por qué no se asume que el país no tiene la infraestructura para dar inicio a un ciclo escolar en todas las condiciones a todos sus habitantes? ¿Se puede pensar en otras formas de hacer educación?

Preguntas abiertas a ser contestadas, para construir diálogos que posibiliten encuentros.

Publicado en periódico IMPAR 3 de agosto 2020. 
México.

Los futuros de la educación

Los futuros de la educación es el nombre de la iniciativa a cargo de una comisión internacional de la UNESCO. Esta iniciativa tiene como propósito reexaminar y replantear la manera en que la educación y el conocimiento pueden contribuir al bien común mundial. Impulsará un debate sobre cómo el conocimiento y el aprendizaje pueden moldear los distintos futuros de la humanidad.

Para la comisión, la innovación y la apropiación del futuro deben estar anclados en el ámbito local y debatirse a nivel mundial. Los futuros de la educación tienen múltiples puntos de partida, destinos y caminos. Comienza su andar en la diversidad, cuestionando el papel de la educación en la vida de las personas.

Hay en el mundo un grupo de personas cuestionando el para qué de la educación, preguntándose sobre los futuros que estamos construyendo con la educación y en la educación.

La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, afirmó en el evento de inicio de la comisión que la educación no solo es una cuestión de dignidad o de derechos humanos; también tiene que ver con cambiar el mundo.

La creación de esta comisión subraya los contextos plurales en los que las desigualdades, carencias y violencias se han recalcitrado. Ilumina las grietas que se hunden en los derechos humanos y reducen las posibilidades de transformación. Tiene la iniciativa de pensar y mirar la educación desde otros lugares, con otras luces para poder generar políticas públicas con lógicas distintas.

Las autoridades educativas del país pueden o no considerar los cuestionamientos de los que parte esta iniciativa, pueden aceptar o declinar la invitación a moverse de un lugar de certezas, comenzar a andar sobre un terreno un poco más pantanoso, menos seguro y un tanto más diverso. Tal vez vale la pena comenzar a mover los acentos; pensar en la pluralidad y en lo que nos puede ofrecer; repensar con que vamos a llenar el significante de calidad educativa; cuestionar los planes de estudio, los métodos de enseñanza; interrogarnos sobre las relaciones entre docentes y alumnos antes que por sus respectivas revaloraciones.

¿Qué tan importante es que todos los mexicanos tengan un papel que acredite que cumplieron con la educación media superior? ¿Por qué necesitan todos los niños del país acreditar el año escolar aunque no se hayan adquirido los conocimientos esperados? ¿Qué futuros queremos construir?

Esta iniciativa que dio comienzos a finales del 2019 podría cambiar nuestros horizontes y generar nuevas historias. Las narrativas que construimos pueden dar giros, tomar caminos alternos. Es claro que ahora mismo el país cuenta con un sistema de educación precario, viciado y lleno de certezas que cambian de color con los cambios de gobierno. Hace falta voluntad y fuerza para dar paso a los diferentes cambios; también es cierto que los cambios se pueden dar desde dentro, en la relaciones que se gestan dentro de las escuelas. La invitación a pensar distinto la educación va para todos los involucrados en el proceso pedagógico.  

Publicado en periódico IMPAR 27 de julio 2020. 
México.

Talleres de formación docente en medio de la crisis

Disponemos ya en la red, desde el 16 de julio del 2020 de una serie de talleres emergentes de formación docente. Itinerarios para el re-encuentro. Estos talleres fueron elaborados por un conjunto de académicos, maestras, maestros, directores, supervisores, asesores técnicos pedagógicos y miembros de los equipos técnicos estatales. Se utilizaron recursos del erario público para realizarlos. Seguramente fueron muchas horas de trabajo, investigación, discusiones, propuestas, análisis y mucho interés. Estos talleres fueron creados con la intención de, como dice Etelvina Sandoval en la presentación, afirmar un compromiso con las “maestras y maestros para avanzar hacia alternativas de formación continua que recuperen la riqueza de sus voces, a fin de contribuir a garantizar el derecho de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a una educación de excelencia”.

MEJOREDU, el organismo que tiene por objeto coordinar el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, pone a disposición de las autoridades educativas del país esta propuesta de talleres; es decir, los pone sobre la mesa para que las autoridades educativas decidan si quieren hacer algo con ellos, si les interesa, si es pertinente que los docentes del país se acerquen a estos materiales.

Hacen unos cuantos meses, antes de que la pandemia nos golpeara y un poco después de que Andrés Manuel ganara la presidencia. El ahora Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación perdió unos cuantos brazos y ojos. El primer cuchillazo que recibió, en una serie de acrobacias políticas, fue en el nombre, quedó mutilada la palabra evaluación y el ahora mochado organismo casi autónomo dejó de ser el Sistema Nacional de Evaluación Educativa  a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Con este triste hecho, parece que se desvanecen una serie de posibilidades de acción.

La comisionada presidenta de la junta directiva de MEJOREDU pone en marcha un proyecto prometedor que parte de una preocupación sensata y clara respecto al posicionamiento docente frente a estos tiempos de crisis; sin embargo, el viaje anunciado se queda a medio camino.  La propuesta de reflexión individual y colectiva a través de los talleres carecerá de fuerza  que devuelva y haga eco en el país. Esta comisión únicamente puede hacer una invitación a tomar estos cuadernos de trabajo para reflexionar.

Hasta el momento no existe una solicitud explícita por parte de las autoridades educativas por exigir a su cuerpo docente que tomen los talleres. No hay destinado un recurso que posibilite la distribución equitativa y sistematizada de este material educativo y, las travesías que anuncian estos talleres solo serán navegadas por unos cuantos interesados con la capacidad tecnológica para acceder a ellos. Las respuestas que resulten de estas reflexiones colectivas e individuales quedarán olvidadas en los pocos cuadernos digitales e impresos que se llenen. Este proyecto no tendrá implicaciones significativas como proyecto de educativo nacional.  

No vaya a ser que se molesten las cúpulas de poder en materia educativa porque se quiera hacer investigación, evaluación, conocer quienes están tomando los talleres que se diseñaron y que respuestas están dando. No hay forma de pedir “evidencias con fines de comprobación, certificación o evaluación”

Publicado en periódico IMPAR 20 de julio 2020. 
México.

Huecos en un plan educativo fantástico

De acuerdo con el Programa Sectorial de Educación 2007-2012, la cobertura de educación media superior para el 2006 era del 58.6% y la meta para el 2012 era llegar al 68%.

En el 2012 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la obligatoriedad del Estado de garantizar la educación media superior y se vaticinó que se alcanzaría la cobertura total en sus diversas modalidades a más tardar en el ciclo escolar 2021-2022.

Según un informe en 2019, del desaparecido Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, la tasa neta de cobertura a nivel nacional en educación media superior para 2017-2018 era de 63.8%. En 11 años la cobertura en bachillerato aumentó 5.2%

El Programa Sectorial de Educación 2020-2024 publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de julio del presente, profetizó que para el 2024 la cobertura en educación media superior alcanzará el 90%.

El actual gobierno pronostica un crecimiento de 26.2 puntos porcentuales en la cobertura en educación media superior para los próximos 4 años.

Las autoridades educativas ya están caminando en el espacio sin antes ponerse el traje de astronauta. Tantos planes, tan pocas acciones concretas. Gobernadores herederos de una lógica de pensamiento que asienta en el papel sus metas, sus planes y promesas sin antes llevar a cabo un análisis sensato de la situación nacional.

Estamos bajo un gobierno que pretende mejorar la calidad educativa, que apuesta por el pensamiento crítico y la honestidad en estas nuevas formas de hacer pedagogía; sin embargo, los documentos que emite carecen de tales apuestas.

Las propuestas que aparecen en el documento oficial no tienen nada de transformadoras y en el mejor de los casos vienen a dibujarse como una transformación de cuarta. ¿Cómo pensar en incrementar la cobertura en educación media superior de manera desmedida en un país que no puede con la educación secundaria? Habitamos un territorio en el que según datos del 2018, para el examen de ingreso a la educación media, el número de aciertos promedio fue de 69 de 128 preguntas; que en el mismo año, los resultados obtenidos en PISA, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE, dieron a conocer que solo el 1% de los estudiantes que hicieron el examen obtuvo un desempeño en los niveles de competencia más altos y que el 35% de los estudiantes no obtuvo un nivel mínimo de competencia.

Las visiones de nuestras autoridades están deslavadas y percudidas, les falta un plan claro, ejecutable y con actividades concretas, el plan, más bien está repleto de ideas divertidas. Este “nuevo” Plan Sectorial mira al espacio, observa cientos de naves espaciales a nuestro alrededor, imagina montones de astronautas caminando en territorios fantásticos con escasa gravedad. Grave es diseñar un plan carente de pensamiento crítico. Tanta fantasía nubla la vista y pone nuestros pies a flotar antes de tiempo.

Publicado en periódico IMPAR 13 de julio 2020. 
México.

Educación inclusiva en tiempos de pandemia

En un tiempo anterior a la pandemia, las escuelas estaban hechas de paredes, puertas, sillas, mesas, pizarrones, maestros y alumnos. Ingredientes que convergían en un territorio, espacio mínimo necesario en el que sucedía la magia de la educación. Las escuelas se vaciaban de alumnos durante las vacaciones, momento en el que se suspendía la enseñanza y cuando los alumnos llenaban la escuela de vuelta, se reactivaba el proceso pedagógico.

Ahora, con la pandemia sobre nosotros, el territorio escolar ha sufrido transformaciones inmensas. Los espacios físicos escolares no notan la diferencia entre el periodo de clases y los descansos. Las autoridades educativas han implementado programas que permiten el aprendizaje sin la necesidad de la materialidad. Ahora es posible la escuela sin lugar y el alumno sin cuerpo. La contingencia sanitaria ha sacudido el discurso de la educación presencial. La presencia se ha llenado de agujeros para dar paso a una educación de otro orden. La educación busca hacerse de herramientas para posibilitar otras formas de relación. Ahora la educación incluye a los sin cuerpo.

Estos tiempos abren la posibilidad al cuestionamiento respecto a quiénes incluye la educación. Hace unos meses era necesario tener un cuerpo para acceder a la escuela, no se trataba de un cuerpo cualquiera, tenía que tener ciertas capacidades motrices, visuales, cognitivas, entre otras. Si el alumno no cumplía con el canon de cuerpo normal, se dificultaba significativamente su camino escolar. La crisis sanitaria hace posible subrayar la pregunta: ¿De qué va la educación inclusiva? Sobre esto se dialogó hace unos días en un foro que realizó el COMIE para pensar en la educación inclusiva frente a la educación en estos tiempos del COVID19, Carlos Skliar, participante de dicho foro afirmó que la educación inclusiva está al margen, para aquellos que están excluidos y la pandemia ha venido a acentuar esta vulnerabilidad.

La enfermedad y la muerte que circula en el espacio público de manera desmedida pusieron de cabeza a las instituciones educativas estableciendo nuevas reglas y obligando a las autoridades educativas a pensar en nuevas formas de hacer educación. En poco tiempo la idea de educar a una “mayoría” movilizó algunos hilos en ciertas esferas sociales para dar paso a nuevas formas de enseñanza. Tal vez diseñar y pensar otras formas de hacer escuela para la singularidad y en la diferencia es posible, solo basta voluntad y un empujón para generar estrategias y políticas públicas. Por ahora, la vuelta de tuerca que dan las escuelas para dar continuidad a un proceso pedagógico, únicamente muestra un gran potencial para cambiar condiciones, generar oportunidades e incidir en vidas plurales; al mismo tiempo que con el dispositivo de la conectividad y el aprendizaje en línea, simplemente se desplazan o robustecen los márgenes y la exclusión se hace más firme para dar continuidad a una educación inclusiva que apunta a una educación más excluyente a cada paso. 

Publicado en periódico IMPAR 6 de julio 2020. 
México.

lunes, 18 de mayo de 2020

La prohibición de los velorios


La muerte de los hombres a manos de agentes terribles y coléricos se remonta a tiempos ancestrales. Existe un viejo registro que hizo un hombre ciego, que cuenta la historia de un asesinato sangriento y doloroso.
Aquiles, el asesino, estaba lleno de rabia contra Héctor, el asesinado; la muerte no era suficiente medida para calmar la furia que inundaba su corazón; maquinó acciones ultrajantes contra el cuerpo del vencido con el fin de apaciguar su ira; taladró, sus tendones desde los tobillos hasta los talones, pasó entre los orificios correas de buey para amarrar los pies a su carro, fustigó a sus caballos para que arrancaran y  el difunto dejara rastros de piel por todo el suelo de camino a su nave a la orilla del mar. Había decidido retener sus restos para que no fueran llorados ni enterrados.
El homicida no retuvo el pedazo de carne sin vida por mucho tiempo. Los dioses amaban a Héctor, por lo que no permitieron que tal atrocidad ocurriera; enviaron a Tetis, la madre de Aquiles, quien también era una diosa, a reunirse con su hijo y persuadirlo de cometer tal injuria. Él, cambió de parecer y decidió entregárselo a Príamo, el padre suplicante del occiso.
Héctor fue llorado durante nueve días por su gente, al décimo fue enterrado, se celebró un banquete fúnebre en su honor y al undécimo se hizo un tumulto sobre su cadáver.
La cólera del virus que arremete contra los hombres en estos tiempos es comparable a la furia de Aquiles; Pero los dioses no aman a estos hombres como amaban a Héctor. Los cadáveres de los últimos días no han sido llorados. Los padres suplicantes se enfrentan al abismo de llorar en la ausencia de un cuerpo inerte.
Los mortales que estuvieron en contacto con el fallecido tienen que vivir un duelo en estricta soledad durante catorce días, la velación está prohibida mientras el país se encuentre en fase tres. Los cadáveres pasarán de la sala de muertos al hueco en el suelo o a las cenizas en un frasco, sin la intermediación del velorio.
Los ritos funerarios con cuerpo presente, hacen posible la digestión de una pérdida dolorosa y triste. Los mortales que nos quedamos respirando en la tierra, encontramos consuelo y sentido en el llanto a un cadáver, a un amigo que, encerrado en una caja, nos acompaña durante un día y hace una huella que recuerda que no nos volveremos a encontrar. Sin esta ceremonia, los vivos nos quedamos suspendidos en la angustia, con una dificultad enorme por transitar la pérdida de nuestro ser querido.
Los registros que tejemos en estos días, cuentan historias de asesinatos dolorosos a manos de un virus desalmado que arranca a los vivos la posibilidad de llorar y despedir el cuerpo de sus amados a través del velorio.