miércoles, 4 de febrero de 2015

Derrumbe

Una mujer esta sentada sola en su casa, su cuerpo cansado no hace mas que sostener un grito de ausencia que hace eco en todo el espacio, sus huesos sollozan sobre un dolor que va desmoronando la estructura. La cara ya se le ha petrificado. Tiene coarteaduras en los pómulos que son falsamente cubiertas por un maquillaje vulgar que colorea unas chapas. Ya no le pertenecen los dientes, las cejas ni las pestañas. El tiempo se lo ha llevado todo, la ha dejado ahí en medio de la nada.

Las huellas que la cotidianidad va plasmando en una casa, se han borrado casi hasta desaparecer toda la historia que cabe en una familia. El lugar esta limpio. los trastes en las gavetas perfectamente acomodados. no hay polvo en ningún rincón. Todas las manchas de sangre y violencia, las heridas de enojo y tristeza se han guardado sistemáticamente en el cuerpo de una mujer.

Ya no se escucha el aleteo de las aves, el ladrido de los perros ahora solo queda como recuerdo. La mujer respira la repetición de una muerte familiar, jadea la memoria de un intento por retener a unos seres desbaratados. sus hijos se mataron por el amor a ella; y ella devoró cada uno de sus pedazos inherentes hasta dejar pulcra la casa. El silencio a cada instante se hace mas denso. sabe que no hay nadie mas en el mundo. Todos los otros seres han muerto.

El pulso de la mujer es débil, la escasa sangre que humecta sus arterias es bombeada con dificultad bom bom biri bom bom. El tenue tambor desvanece su palpitar sutilmente. 

La tristeza se desborda de aquel corazón que solo espera la llegada de la muerte.

golpean a la puerta.




Ejercicio a partir del cuento  de Thomas Bailey

Una mujer esta sentada sola en su casa. Sabe que oo hay nadie más en el mundo;todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. 

lunes, 18 de agosto de 2014

EN SUMA... ME SUMO

Me Sumí
          Me miro
                                              Y asumo
                             Sumido
A lo sumo
                    Mido
            Y sumo el asomo
 Asumido en el zumo
El soma  asomado
              miró lo que suma
                                       ...  A sumir

viernes, 8 de agosto de 2014

Amenaza

¿Cómo hacernos cargo de un yo que solo nos pertenece de manera intermitente,
 qué se deforma y se retuerce con cada vibración de la ilusión? 
¿Qué hago conmigo?
 ¿En dónde me ubico y para donde me muevo?
Necesito que me afirmen, 
que me firmen, 
que me señalen,
 griten, escupan y abracen.
 Solo mirado existo;
 y solo existo como un encargo de alguien.
 como una extensión, un soporte, 
una ilusión frágil que amenaza con desplomarse a la menor provocación.

miércoles, 23 de julio de 2014

Re-encuentro perdido

Fueron los minutos más incómodos que había vivido hasta entonces

Me subí, enredado en las sabanas, las sombras se acomodaban mientras mi cabeza se salía de la habitación

La humedad era agradable y la mezcla de perfumes alteraba las almohada

No eran gritos, suspiraba la repetición de un reencuentro en el que títere se aparecía en la re-presentación

Era la actuación de un pasado que no lograba hacer eco en mis recuerdos, la historia estaba tan rota que no coagulaba

De pronto, los suspiros fueron llanto y éste, grito de una angustia de no saber



No sabía de ella

lunes, 21 de julio de 2014

Fracaso

Gestos de horror, latidos que anuncian el hedor de una historia de repetición, el fracaso esta antepuesto a la operación, accionares de un imposible que terminan en perturbaciones. Un soliloquio de determinaciones que llevan al llanto. Las manos tiemblan, el templo se cae con tremendas decepciones.  Acto lúdico sin sorpresas lleva a los carniceros al cansancio; en nombre de la verdad, se atraviesan los muros, los cuerpos ya mallugados por el trastabillar de los que se rinden, van colocando en la tráquea sedimentos de sufrimiento que hacen mella en sus corazones. Los ojos enmudecidos parecen perplejos ante el desastre, las bocas se resecan de tristeza, van muriendo.

Ellos se han quedado sin fuerzas, los sabores ya no tienen como posibilidad la dulzura. Las manos sudorosas raspan con barbilla, las suaves irritan los pómulos. Las manos ya no tocan más al otro. Solo los gestos permanecen, el dolor de las gargantas reciben la amargura del presente.