martes, 20 de octubre de 2020

Una idea brillante

Chamacos normalistas fueron balaceados, cuentan que se manifestaban en contra de una disque disminución a las matrículas del estado, lo cierto es que no se detuvieron en un retén y se ganaron unos plomazos, dos personas recibieron unos rozones. “Postal Michoacán, 28 de abril 2020”

Alumnos de una normal en Tiripetío fueron atropellados por policías. Los uniformados solo querían acabar con el borlote. Los malandros normalistas boteaban y hacían caos deteniendo autobuses de pasajeros,  bloqueaban el paso, había que dejarles ir la lámina. La cosa acabó con varios heridos. Seguramente los muchachos no asistieron a la marcha conmemorativa ni al foro que tenían planeado. “Postal Michoacán, 11 de septiembre 2020.

Normalistas de Ayotzinapan arman todo un chow de violencia en las oficinas del Congreso de Guerrero, piden a gritos videos de cámaras de seguridad del inmueble, siguen emberrinchados por unas desapariciones forzadas a compañeros hace 6 años. “Postal Guerrero, 22 de septiembre 2020”

Maestros chillones demandan pagos atrasados, no entienden nada de la procrastinación gubernamental, andan cruzando camiones en carreteras, quemando llantas y entorpeciendo los rigurosos itinerarios comerciales. “Postal Chiapas, 24 de septiembre 2020”

Normalistas iracundos marchan para demandar que se libere a un profesor detenido el pasado 29 de junio del 2020, según la señora justicia, andaba de delincuente. Dicen los manifestantes que lo privaron de su libertad durante una revuelta en la que exigían plazas y una audiencia con el mister president. “Postal Michoacán, 25 de septiembre 2020”

Las escuelas normales producen postales inconvenientes para la paz y la prosperidad del país. La actual administración trabaja en un diseño de país para acabar con esta violencia producida por niños criticones y pedinches. Ya basta de griteríos, quejas y demandas. Ya estuvo suave de chiquillos argüenderos que con palos y piedras van por la vida agrediendo al personal de seguridad, afectan la economía nacional y dibujan fotografías que dan mala fama a nuestro territorio.

Durante el gobierno de Peña, desaparecieron a 43, se hizo un hervidero de indignación en el país, miles y miles de mexicanos expresaron su indignación.

Díaz Ordaz, varios años atrás, masacró un dos de octubre a varios universitarios en el centro del país; sin embargo, en lo que restó de ese año y todo el que siguió, se sucedieron muertes y desapariciones de normalistas a lo largo de todo el territorio nacional. Murió un número desconocido de alumnos y se cerraron 16 normales.

El señor Andrés sabe de historia, sabe que las normales saben dar dolores de cabeza, Tiene una idea brillante; no quiere seguir el juego de sus predecesores, en lugar de desaparecer alumnos va a convertir a las normales en nuestros dinosaurios del futuro. Esas escuelas causan muchos problemas, generan espacios de pensamiento crítico, posibilitan la construcción de vínculos afectivos con la comunidad, dan lugar al diálogo y al cuestionamiento, son espacios de educación y estos, no le dejan nada bueno a México. Por fin, un presidente decidido a acabar con el problema de raíz.

Publicado en periódico IMPAR 28 de septiembre 2020. 

México. 

lunes, 12 de octubre de 2020

Escuela de tiempo incompleto

Escuelas de tiempo completo, tiempo de escuelas, escuelas completas, completando el tiempo en las escuelas, de tiempo en tiempo a la escuela. Ya no habrá tiempo en la escuela completa. Un programa incompleto nos espera en la escuela.

Se anuncian mochadas por doquier para el sector educativo. Una lluvia de navajazos se predice para el 2021. El programa de Escuelas de Tiempo Completo que dio inicio en el 2006 está por cerrar un ciclo. Todo lo que inicia, en algún punto tiene un final y al parecer este 2021 será la fecha de cierre para este, que a los ojos de la actual administración no tiene nada de bueno.

Desde que comenzó el sexenio, Andrés cacaraqueó que se iban a barrer las escaleras, que se iba a acabar con proyectos huecos, fantasmas. Sabíamos que daba inicio un periodo lleno de acciones contundentes y radicales. Algunos machetazos prometían ser certeros y otros tantos presumían desde el comienzo fallas. Lo que me queda claro al paso del tiempo es que quienes están dando sablazos al por mayor, aquellos personajes, encargados de barrer escaleras, pasillos, patios, baños y salones de clases, entre otros tantos rincones del país; tienen problemas serios en los ojos. Tal vez, nuestro gobierno sufre de astigmatismo exacerbado o miopía; chance, traen el cubre bocas muy arriba, o que padezcan alguna infección seria en el lagrimal.

De ser aprobado el Proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2021 que entregó el gobierno federal, se acaban las escuelas de tiempo completo. Un programa que tenía como objetivo, disminuir el rezago educativo y brindar alimento a sus alumnos, llegará a su fin. Un programa que beneficia a muchos mexicanos, que había sido auditado y que arroja resultados positivos, acabará en el bote de la basura. Las escuelas de tiempo completo no van a desaparecer porque sean ineficaces, tampoco se van a esfumar porque estén inundadas de corrupción. Simplemente es un proyecto que no se le ocurrió a la cuarta transformación.

A los ojos de nuestra administración es sensato y lógico desaparecer un proyecto que beneficia a montones de niños en situación vulnerable, desvanecer los recursos que abren caminos diferentes en la dinámica social y, que gran parte de estos, paran en escuelas indígenas y rurales.

Mucha coherencia en esta cuarta transformación, por un lado nos anuncia el presidente que va a proponer a una mujer indígena para estar a la cabeza del CONAPRED y por el otro, corta recursos que posibilitan otras formas de existencia a los grupos sociales más marginados. El círculo está perfectamente cerrado con estos gobernantes. La Justificación para proponer a una persona indígena como titular del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación es que sabe perfectamente de que se trata la discriminación. Hay que recortar estos programas que se aparecen como alientos de posibilidad, no se les vaya a olvidar de que va la discriminación… y luego, ¿a quién proponemos para estos organismos, que al mismo tiempo le parecen al presidente tan inútiles?

Publicado en periódico IMPAR 21 de septiembre 2020. 
México.

Normales agonizantes para el 2021

Existen doce principios rectores que rigen el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. El número siete dice: No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera. Es un decir, dirán nuestros gobernantes. ¿Atrás de qué? ¿Cuáles son los límites del adentro y el afuera que plantean? Adelante, atrás, fuera, dentro, palabras dicotómicas que marcan una oposición. Hay en el discurso premisas escritas con tinta indeleble que marcan un ritmo y un sentido único e inequívoco, un jaloneo, un principio moral que estructura y da contorno a una sociedad con desigualdades abismales. Los que están delante son los buenos, los del equipo ganador; quienes quedan atrás, son aquellos que salen perdiendo; Los del norte y los del sur. ¿Y si volteáramos nuestros mapamundis y comenzamos a leer de abajo a arriba?

Antes de leer que todas las niñas, niños y adolescentes estarán dentro del sistema educativo nacional y  que los maestros van a ser revalorizados como agentes fundamentales del proceso educativo, leamos de abajo a arriba: Autorizaron pasos en la admisión y promoción del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, aún sin la aplicación de los exámenes correspondientes estipulados en la ley; Han otorgado becas a alumnos matriculados en la educación pública sin un seguimiento sistematizado; dieron el banderazo oficial al nuevo ciclo escolar, con los mismos contenidos planteados en el programa escolarizado, asumieron que todos los mexicanos se encuentran en las mismas posibilidades de aprender; al fin de cuentas, todo el mundo tiene tele. Y ahora quieren recortar el presupuesto a la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGSPE),  

Hay una cuarta transformación gritoneando y accionando para un adentro que no termina de delimitar, va hacia un delante sin rumbo, va taponeando los baches con tierra, esperando que no caiga un aguacero.

¿Qué es la educación para esta cuarta transformación? Sin dinero para las normales, se van secando los semilleros de pensamiento crítico, las demandas sociales se detienen, la consciencia social hace una pausa, al menos por un frente. Desde los márgenes que delimitan el adentro y el afuera, las normales no solo enseñan a los futuros maestros a impartir aritmética y ortografía, son espacios que posibilitan el cuestionamiento social y político.

¿Será que este gobierno necesite de esta clase de educación, o le convendrá dejarla fuera y detrás? Los pensamientos revolucionarios, actos contestatarios y movimientos sociales en el país, tienen su germen en escuelas normales y estos, no le convienen a un gobierno autoritario.

Leo en esta trampa de letras revueltas y confusas que hay una intención por revalorizar la función docente, pero no como actores sociales encargados de posibilitar el pensamiento crítico en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Encuentro entre líneas con mi mapa patas para arriba, que no quieren a nadie fuera del proyecto educativo de este gobierno, un proyecto que educa para mantenerse en el poder, para siempre ser aplaudidos y nunca cuestionados. 

Publicado en periódico IMPAR 14 de septiembre 2020. 
México.

La educación en el segundo informe de gobierno

De acuerdo con el segundo informe de gobierno, la educación “constituye el medio más efectivo para atenuar las desigualdades sociales, inclusive aquellas asociadas con alguna discapacidad en las personas.” Además subraya que la educación es concebida en este país como un derecho humano, de ninguna manera se piensa como un privilegio.

Parece que este asunto de la educación si se lo está tomando muy en serio este gobierno, según las cifras informadas para 2020, el gasto nacional en educación alcanzó  los 1511509.6 millones de pesos, cifra que no todos los mexicanos son capaces de leer; pero que a todos nos cuesta.

Montones de billetes son destinados a la buena educación, o tal vez estemos exagerando, tal vez sea a la educación regular, chance se refieran a la continuidad de una educación, la que sea, con tal de que haya más certificados que contar.

Con este informe nos enteramos que: “En el ciclo escolar 2019 -2020, el gasto público por alumno en educación básica fue de 27.5 miles de pesos; en media superior de 33.6 miles de pesos; y en educación superior de 82.6 miles de pesos.”

Una buena lana se gasta el gobierno en cada chilpayate estudioso.

Hartos números, parece que las cosas van muy bien en este sexenio, le atoramos a la educación y ¡Púmbalas! Nos deshacemos de las desigualdades sociales; y con las becas que llegan a los morros del país para que sigan estudiando ya la armamos. Damos el dinero a diestra y siniestra, no hay porque dar seguimiento, mientras estén matriculados en el sistema, hay que confiar en que están aprovechando las oportunidades de papá gobierno.

Andrés Manuel está limpiando toda la corrupción que inundaba los pasillos de las instituciones. Va desarmándolas quebrándolas, desapareciéndolas, les pone nuevos nombres y nuevos mandos. Salieron a borbotones las personas de los organismos, unos corruptos, otros no, entraron nuevos, unos corruptos, otros no. Nos informó bien este señor en su documento. Caminó entre las instancias con su machete, cortando cabezas, degollando edificios, el chiste era mostrar su poder. Ya no es el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación INEE, ahora se llama Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación MEJOREDU; dio nacimiento a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros USICAMM. 

Chulas decisiones se han tomado en el gobierno, hartas becas, hartas teles, hartos machetazos. Con las evaluaciones en pausa, todos los niños pasan de año, la admisión y promoción de docentes se hace sin exámenes, abriendo la duda al dedazo. Los maestros en los márgenes de la Mátrix. Unos más allá del internet, otros más acá en los medios analógicos.

Hay nuevas materias, muchos canales de televisión transmitiendo clases, numerosos contenidos pedagógicos en internet, brechas de desigualdad más grandes y mucho dinero puesto sobre la mesa. Seguimos sin saber claramente cómo se gastan esos pesitos. De fondo no hay grandes cambios, mucha propaganda y poca carne.

Publicado en periódico IMPAR 7 de septiembre 2020. 
México.

Televisión como pretexto

Las construcciones escolares se encuentran cerradas, salones vacíos, patios desiertos y bancas rebosantes de ausencia; son fotografías que enmarcan la realidad educativa del momento. Las comunidades escolares, se adelgazaron, fueron golpeadas, zangoloteadas, y en muchos casos menospreciadas; pero no desaparecieron, al menos, no todas.   

Muchas comunidades escolares están tuertas, cojas y malheridas, enfrentan dificultades que empujan a un vacío solitario y a la inacción. La zanja esta puesta frente a nuestros ojos. Las estadísticas, como el oráculo de Delfos en otros tiempos, profetizan desgracias, ausencias y desigualdades terribles, muchos medios de comunicación anuncian el desplome educativo.  

Es improbable que la educación no sufra heridas. Habrá rasguños, sangre coagulada y mucho atraso; sin embargo, esta tragedia no está siendo escrita por robots (aún). Los actores escolares son de carne y hueso y están impregnados de voluntad y libre albedrío. 

No existe “La escuela”. Hay, desde hace muchos años, una intención por homogeneizar la educación, sistematizarla y delimitarla cuidadosamente. Esta misión se encuentra lejos de llegar a su meta. Tenemos una variedad inmensa de escuelas. Cada centro escolar tiene maestros, alumnos, directivos y padres de familia únicos. Cada ecosistema tiene sus propias contingencias, riesgos y oportunidades.

Todas las escuelas tienen sus aulas vacías. Pero cada comunidad tiene la obligación de encontrar posibilidades de acción en medio del torbellino.

El gobierno federal resolvió dar inicio a un ciclo escolar oficial en medio de la pandemia, decidió seguir caminando, o seguir haciendo como que camina en medio del abismo pantanoso y oscuro. Las autoridades pagaron unos pesos a las televisoras para poner en pantalla una serie de contenidos educativos. Los contenidos educativos no son la escuela, no tienen que ser los sustitutos de los maestros. No van a resolver el problema de la educación en el país.

La televisión, los programas que han decidido estructurar y llenar de contenido pedagógico un grupo de personas en el poder no son, ni serán la educación del país. La educación la van a hacer las comunidades escolares.

Pugnemos por hacer de la tele un pretexto educativo. Que los contenidos en internet, para quienes tienen acceso a ellos, los programas radiofónicos o los múltiples canales de televisión que se inventaron para multiplicar información, sean lo que antecede al texto. El texto no solo como escritura, no como un espacio informativo. El texto como tejido, como intercambio de hebras dadas por unos y por otros. Tejido social, que abriga, contiene y da forma a la sociedad.

Publicado en periódico IMPAR 31 de agosto 2020. 
México.

lunes, 24 de agosto de 2020

Clases por televisión para todos

Los esfuerzos por integrar a la televisión a los planes educativos del estado tienen casi 70 años.

En 1951, estudiantes de la Escuela Nacional de Medicina, presenciaron en vivo y a color, lecciones de anatomía; el primer programa de Canal 11, en 1959, fue una clase de matemáticas; en 1965 dio inicio el programa piloto de Alfabetización y telesecundaria por televisión a cargo de la Dirección General de Educación Audiovisual. El primero fue suspendido en 1970, solo duró cinco años.

Para formalizar el proyecto de telesecundarias en México, el gobierno investigó cómo se había utilizado la televisión como medio pedagógico en otros países,  desarrolló un programa piloto con exitosos resultados.

El 29 de agosto de 1967, hace casi 53 años, Pedro Gringoire publicó en el Excelsior un artículo que reconocía que la televisión “era valiosa y eficaz como auxiliar del maestro en la enseñanza, pero jamás  podría sustituirlo. El elemento primordial de la enseñanza era el maestro. Por vívido y gráfico que apareciera el maestro ante el telespectador, se trataba de su imagen, y entre ésta y la persona del alumno, no podría haber comunicación, lo más valioso en la enseñanza. Faltaba el valor humano de la relación directa, viva y personal. En otras palabras, en un proceso normal de educación, el maestro era insustituible. Por tanto a pesar de los grandes valores de la televisión, debía empleársela sólo como auxilio y no como elemento principal de la enseñanza”

En 1968 el Secretario de Educación Pública, Agustín Yáñez, suscribió un acuerdo mediante el cual otorgó validez oficial a los estudios realizados  en Telesecundaria, A  partir de este momento Las Telesecundarias han sido parte del Sistema Educativo Nacional.

De acuerdo con las cifras de la SEP, para el ciclo escolar 2018-2019, el 46% de las escuelas de nivel secundaria eran telesecundarias y el 21% de los alumnos de educación secundaria en México estudiaban en telesecundarias.

Montones de niños ya estaban educándose con la televisión antes de que llegara la pandemia y otros más lo hacían desde sus casas con los contenidos tan vivarachos que se transmiten en las televisoras que ahora son aliadas oficiales de las autoridades educativas.

La televisión como herramienta principal en el programa Aprende en casa II es necesaria en un territorio cuya infraestructura es paupérrima, se nos aparece como un medio pedagógico que puede dar esperanza y posibilidad a millones de niños que se encuentran entre la desazón y la indiferencia. Faltará el maestro que haga diálogo. Al final del día sabemos que el bache en el asfalto será devastador y la brecha de desigualdad crecerá terriblemente; sin embargo, durante muchísimos años se ha empleado para dar posibilidad en medio de la marginación. Es un excelente apoyo en el ámbito educativo.

Televisión compañía, fantasma que hará, hace y ha hecho migas con la infancia olvidada de nuestro país.

El problema de este proyecto no está en los medios que utiliza para dar respuesta a un problema que hasta hace unos meses era pura fantasía. Las desigualdades y la triste calidad educativa que existe son características añejas de un sistema viciado y desinteresado. El peligro aparece cuando las autoridades educativas se posicionan en el lugar del ¡No pasa nada! Nuestro Secretario de Educación afirma con orgullo que los contenidos educativos incluirán los aprendizajes esperados. ¿Qué esperamos que aprendan los niños? ¿Por qué tendríamos que esperar que aprendan lo mismo en situaciones tan disimiles?

Hay una invitación clara por parte de nuestras autoridades, Hagamos de cuenta que los niños van a aprender lo mismo con y sin maestros, dentro y fuera de la escuela. Los pasamos de año y ahora que regresen a la modalidad escolarizada, que los maestros evalúen el rezago educativo y ya, lo vamos sumando al rezago en el que vive el país.

El gobierno quiere un pueblo que tenga una mayoría con educación media superior; no importará que esa mayoría a duras penas sepa leer y entienda muy poco lo que significan los sonidos que salen de su boca cuando une una letra con la otra.

“Tendremos la mejor educación posible” dijo Moctezuma, y es cierto, hay una dificultad técnica que pone boca abajo las dinámicas pedagógicas que se vivían antes de la pandemia. Y como autoridad tienen la responsabilidad de dar respuesta. Sería enriquecedor si el gobierno prestara atención a las voces magisteriales que proponen desde la diversidad  y apoyara las distintas propuestas que nacen en los contextos. Sería provechoso que se diseñaran planes pedagógicos específicos para estos tiempos y estas condiciones. Que se hiciera una apuesta en pro de la lectura en lugar de pensar en dar continuidad a los planes educativos en un afán por tapar el sol con un dedo. 

Un fragmento de este texto fue publicado en periódico IMPAR 24 de agosto 2020. 
México.

La prisa

Nos corre prisa por tener, responder, solucionar y acabar. Somos el conejo blanco de Alicia, siempre retrasados, haciendo como que hacemos, corriendo detrás del tiempo. Nos hemos olvidado de hacer pausas, de pensar, repensar y rumiar. Hay una urgencia por hacer de cuenta que la pandemia no rompió rutinas, por instaurar una nueva normalidad.

Las escuelas están cerradas y las autoridades educativas prefieren taponear con parches mal cocidos una situación que nos golpea, que detenerse a asumir el agujero en el que estamos cayendo.

¿Y si el 24 de agosto no comenzaran las clases? ¿Si le diéramos voz a los maestros para encontrar soluciones en la diversidad del país? ¿Sería tan grave tomarnos un tiempo para pensar en el problema por más de un segundo?

En estos días vi el documental “De panzazo” de Loret de Mola y Rulfo, gran parte del material está dedicado a relacionar el defectuoso trabajo de los docentes en el país con el escaso aprendizaje de los alumnos. Y ahora montones de alumnos se quedarán sin maestros, no importa si eran buenos o malos, desaparecerán del mapa. Oficialmente iniciarán las clases, vamos a correr detrás de una pelota de aire en el espacio etéreo del televisor, sin una mirada que de consistencia a los aprendizajes de los alumnos. El secretario de educación anuncia una nueva era educativa, cargada de presentadores de televisión e impregnada de ausencia magisterial.

En esta nueva forma de hacer educación nos faltarán maestros, escuelas y alumnos. Nos van a sobrar un montón de televidentes con la demanda de pasar de año. Hay madres, padres y gobernantes con una prisa enorme por gritar al cielo que los niños de México concluirán un ciclo escolar más. Se vislumbra una farsa que invita a hacer de cuenta que se va a enseñar.

Existe la idea de que a mayor grado académico, mayores posibilidades de encontrar trabajo, de mejorar la calidad económica. No importa ya qué aprendan los niños, todos tienen que terminar la secundaria, todos tienen que concluir el bachillerato, TODOS tienen que acabar una licenciatura.

Olfateo en el ambiente una ambición por tener un país con gente que tenga enmarcado un título universitario en la sala de su casa. Miro desdibujado entre las nubes a un gobierno que se muere de ganas por incrementar el número de mexicanos que concluyen grados escolares, quieren  ponerse la medallita en la solapa del saco. En esta búsqueda, los aprendizajes no son relevantes, no importa que pasen de mentiras, de panzazo mientras los números en sus gráficas crezcan. No les interesa formar ciudadanos, mientras se construyan consumidores medianamente capaces de endeudarse sin ton ni son, será más que suficiente.

No entiendo por qué nos corre tanta prisa por dar el banderazo oficial a un nuevo ciclo escolar que atropella  la posibilidad de pensar en una educación de calidad en pro de una ficticia continuidad pedagógica en manos de un grupo de empresarios a cargo del entretenimiento en el país.

En fin, al parecer vamos a seguir corriendo, vamos retrasados. 

Publicado en periódico IMPAR 17 de agosto 2020. 
México.